El año en que la herramienta empezó a actuar

Person in black jacket standing on road during snow
Foto de Josh Hild en Unsplash

Tercer balance de año seguido. Los dos anteriores los titulé por lo que había cambiado: primero las preguntas, después la normalización. Este año el cambio tiene otro carácter.

Hasta ahora, estas herramientas producían texto y yo decidía qué hacer con él. Este año han empezado a hacer cosas: encadenar pasos, ejecutar, comprobar y volver a intentarlo. La diferencia entre responder y actuar es de naturaleza, no de grado.

Lo que he visto funcionar

Donde el resultado se puede verificar rápido y el error es barato, el salto es real. Explorar un conjunto de datos, preparar borradores, revisar documentación buscando incoherencias, hacer el trabajo pesado de una comparativa que luego contrasto.

Lo que tienen en común esos casos es que yo puedo evaluar el resultado en poco tiempo. Ese es el criterio que he acabado usando, y me ha ahorrado bastantes disgustos: si comprobarlo me lleva más que hacerlo, no compensa.

Lo que no ha cambiado

Sigue sin haber una forma fiable de que el sistema avise cuando se ha equivocado. Da igual cuánto haya mejorado la calidad media: mientras el error llegue con la misma seguridad que el acierto, la revisión humana no es opcional.

Y sigue sin resolverse lo que me preocupaba en 2023 y en 2024: el escalón de entrada a las profesiones. Este año he hablado de ello con más gente y he encontrado más preocupación y ninguna solución. Las tareas que servían para aprender el oficio son las primeras en delegarse. No sé quién va a tener criterio dentro de diez años ni de dónde lo va a sacar.

Lo que he aprendido este año

El cuello de botella es la verificación. Producir es barato; comprobar, no. Cualquier ganancia real depende de que exista una forma rápida de saber si el resultado es bueno. Cuando no existe, el ahorro es aparente y el coste se traslada a otro.

La autonomía debe ser inversa a la irreversibilidad. Todo lo que se puede deshacer admite mucha autonomía. Lo que produce efectos sobre alguien, muy poca. Es una regla simple y en la práctica se aplica poco.

Escribir sigue siendo pensar. Este ha sido el año en que más he escrito y en el que más claro he tenido por qué lo hago. Cuando encargo el texto, obtengo un texto. Cuando lo escribo, descubro lo que pienso, y a veces descubro que no estaba de acuerdo conmigo mismo.

Lo que no voy a hacer el año que viene

Predecir capacidades técnicas. Llevo tres años haciéndolo mal.

Lo que sí espero es que la conversación baje un escalón más hacia lo aburrido y lo importante: responsabilidad, trazabilidad, qué pasa cuando falla, quién responde. En el sector público esa conversación no es opcional y va con retraso.

Lo personal

Ha sido un año de bastantes lecturas y de haber recuperado algo que había perdido: leer sin propósito. También el segundo año corriendo, con más constancia que velocidad, que es probablemente la lección que mejor resume todo lo demás.

Cierro el año con una convicción que se ha ido reforzando: cuanto más rápido se produce, más valor tiene haber pensado despacio. No es nostalgia ni resistencia. Es que el cuello de botella se ha movido, y ahora está en el criterio.

Y el criterio no se descarga.

Lo que me gustaría ver el año que viene

Tres cosas, por concretar algo.

Que dejemos de medir estos proyectos por lo que automatizan y empecemos a medirlos por lo que mejoran para quien recibe el servicio. Son cosas distintas y las confundimos con demasiada facilidad.

Que la conversación sobre formación deje de ser sobre herramientas. Enseñar a usar un asistente es cuestión de un par de horas y caduca en meses. Enseñar a evaluar lo que devuelve lleva años y no caduca.

Y que alguien empiece a hacerse en serio la pregunta del escalón de entrada. Si las tareas con las que se aprendía un oficio desaparecen, hay que diseñar otra forma de aprenderlo, y eso no va a surgir solo.

Ninguna de las tres depende de que la tecnología mejore. Dependen de decisiones nuestras, que es a la vez la mala noticia y la buena.

Buen final de año a quien lea esto, y gracias a quien sigue por aquí.