Soy un convencido de la importancia de experimentar, probar e innovar cómo método de aprender, tanto en problemas resueltos como no resueltos
La innovación y la experimentación son herramientas para ayudarnos a abrir puertas y avanzar en el futuro. En cualquier época ha habido personas o grupos de ellas que se han enfrentado a desafíos, que en su época fueron formidables, por mucho que al haberlos superado ahora nos parezcan nimios.
Esas personas tenían cosas en común, como un espíritu indomable y una actitud de exploración y ensayo continuo.
Explorar lo desconocido: Una necesidad, no una opción
Explorar lo desconocido y abordar problemas no resueltos es una actividad muy noble que cubre una necesidad básica para el ser humano: la necesidad de adaptación al medio mejorando el mundo en el que vivimos.
Cada desafío no resuelto ha supuesto para alguien una oportunidad para aprender, crecer y, en última instancia, mejorar su mundo. La historia está repleta de ejemplos donde los más audaces consiguieron descubrimientos trascendentales. Pensemos por ejemplo en la electricidad, en un principio una curiosidad misteriosa, y que hoy es la corriente que alimenta vuestras vidas.
Reexaminar lo conocido: El arte de la perfección
En segundo lugar, no hay que ignorar los problemas ya resueltos. La complacencia es enemiga del progreso.
Lo que ayer fue una solución innovadora, hoy puede ser mejorado significativamente. La revisión constante y la mejora de las soluciones existentes es esencial para avanzar con paso firme y que los descubrimientos se consoliden, antes de, como ocurrió con la electricidad o la bombilla, fueran adoptados por la humanidad hasta formar parte indisoluble de la misma.
Adaptación: La clave para sobrevivir
El mundo no es estático, sino que está en constante evolución. Las personas que experimentan y se adaptan son las que prosperan.
La capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas situaciones, tecnologías y desafíos es lo que nos permite afrontar el futuro con unas mínimas garantías. La experimentación no solo soluciona problemas; también expande la comprensión del mundo y fortalece la capacidad de enfrentar cambios inesperados.
El legado de la curiosidad: Inspirando a las próximas generaciones
Es importante recordar que cualquier exploración o descubrimiento no es solo para nosotros mismos, sino que forman parte del legado que dejamos a las generaciones futuras. Cada solución, cada problema que se reinventa, es un peldaño en la escalera del progreso humano, que otros seguirán, siempre que seamos capaces e inocularles el "veneno" de la curiosidad.
La necesidad de experimentar, probar e innovar es más que un ejercicio intelectual; es una responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia la sociedad en la que vivimos. Yo no he dejado de hacerlo, sin temor al fracaso, e incluso siendo consciente de mi incapacidad para encontrar una solución, he tenido curiosidad de sobra, ganas y arrojo suficiente para emprender caminos que me permitieran entender mejor el mundo cambiante en el que vivio.