Tempus fugit y tecnología

4000 semanas. Gestión del tiempo para mortales de Oliver Burkeman.

Acabo de terminar este libro sobre gestión del tiempo. La obsesión por la gestión del tiempo y por hacer de nuestras vidas algo medido, planificado y muy eficiente es la tendencia actual que hace que este tipo de libros, manuales y/o tratados se estén convirtiendo un género en sí mismo.

La presión por ser más y más eficientes, el cumplimiento de plazos y la gestión de prioridades son cuestiones que forman parte del día a día de demasiadas personas, y de esta preocupación surge la necesidad que intentan "satisfacer" estos libros.

Personalmente me reconozco al 100 % entre este tipo de personas, y de ahí que el tema me resulte interesante.

No es ni el mejor ni el más revelador de los libros de este "género" que he leído, aunque si que tiene alguna cuestión que me ha parecido interesante, como la perspectiva filosófica desde la que enfoca el asunto, las reflexiones sobre la naturaleza del tiempo y cómo podemos manejarlo de forma más "humana".

La paradoja del tiempo en la era de la tecnología

Una de las primeras reflexiones que Burkeman nos presenta es la paradoja del tiempo en nuestra época y como, a pesar de los avances y herramientas tecnológicas disponibles para "ahorrarnos" tiempo, como los correos electrónicos, las aplicaciones de gestión de tareas y las videollamadas, muchos de nosotros sentimos que tenemos menos tiempo que nunca.

Burkeman sugiere que esto se debe a la naturaleza infinita de las demandas frente a nuestro tiempo finito. En lugar de liberar tiempo, la tecnología a menudo amplifica nuestras expectativas y nos lleva a intentar hacer cada vez más cosas en menos tiempo.

Esto genera de forma más o menos automática mayor presión para estar siempre disponible, responder de inmediato y mantener la eficiencia que, además de ser abrumadora, nos conduce a abarcar más y más, no permitiendo a estas herramientas cumplir con el cometido de hacernos más eficientes en la gestión del tiempo que tenemos para completar un número de tareas finito.

La Tiranía de la Eficiencia y la aceptación de la finitud

La eficiencia como valor supremo de nuestro tiempo convertida en obsesión se vuelve contra las personas que se ven "encerradas" en la trampa del hámster, lo que les provoca gran dificultad para focalizarse en lo realmente importante.

La finitud del ser humano es una característica intrínseca a las personas en tanto en cuanto somos seres vivos. Aceptar esta finitud debe ser el primer paso para liberarnos de la ansiedad que nos genera tratar de abarcar demasiado. Esta aceptación no hay que verla como rendición, sino como un recurso que nos permite liberar tiempo para poder focalizar, en lugar de ser "esclavos" de la eficiencia.

Aceptar la finitud implica reconocer que no se puede abarcar todo y es el primer paso para establecer prioridades, renunciar a cosas y delegar tareas en otras personas. Sólo así seremos realmente eficientes, porque abarcaremos en las mejores condiciones las tareas que realmente podemos acometer. Eficientemente, por supuesto.

El autor sostiene que este es el enfoque que de verdad te puede ayudar a gestionar adecuadamente tu tiempo, tanto en el ámbito profesional como personal.

La Atención Plena

La práctica de la atención plena es otra herramienta valiosa que Burkeman propone para manejar nuestro tiempo de manera más efectiva.

Poner el foco en lo que estás haciendo, frente al frenesí al que empuja la multitarea, reduce el estrés y nos ayuda a ser mejores profesionales y personas. Practicar la atención plena nos invita a estar inmersos en la tarea, nos permite escuchar más atentamente a los compañeros y colaborar mejor con ellos, o a desconectar del trabajo y "recargar" energías si el foco lo ponemos en nuestro tiempo de ocio.

Burkeman también destaca la importancia de centrar el foco en aquello que se identifique mejor con nuestros valores personales y aquello que consideramos importante para nosotros, lo que significa ser selectivos, aprender a decir no y asegurarnos de que estamos dedicando tiempo a lo que realmente nos importa.

Practicando la atención plena, primando calidad frente a cantidad y aceptando la finitud del tiempo, es como llegaremos a encontrar el equilibrio que nos permita ser productivos y hacer que nuestra vida sea más plena y significativa.

Decálogo final

A continuación detallo las 10 técnicas que el autor propone para interiorizar esta filosofía de aceptación de tus límites a tu vida cotidiana:

1. Adopta un modelo de "volumen fijo" en tu productividad - Enfócate en un número limitado de tareas prioritarias al día

2. Aborda proyectos de uno en uno - No intentes controlar todo al mismo tiempo

3. Decide de antemano en qué fallar - Decide qué no vas a hacer bien para liberarte

4. Céntrate en lo que ya has hecho, no solo en lo que te queda por hacer - Centra tu atención en lo realizado en lugar de lo pendiente

5. Ponle foco a la empatía - Destierra la idea de la empatía universal y utilizada de forma eficaz allá donde puedas dar lo máximo

6. Emplea tecnología aburrida y que sirva sólo para un propósito - Considera la tecnología como una herramienta y libertadlibérate de su dependencia

7. Busca la novedad en lo mundano - El día a día nos brinda acontecimientos maravillosos si somos capaces de observarlos con atención

8. Se un investigador en tus relaciones - Adopta una actitud de curiosidad en lugar de intentar anticipar permanentemente lo que no ha sucedido

9. Cultiva la generosidad instantánea - Regala a otros tus buenos pensamientos e intenciones de forma instantánea, en lugar de dejarlo para otro momento.

10. Ejercita tu capacidad de no hacer nada - No hacer nada es ser capaz de resistirse al impulso de manipular tu entorno