Pensar como un monje es bueno para la salud

Acabo de terminar de leer un libro que hace un tiempo que tenía en la lista de pendientes: "Piensa como un monje" de Jay Shetty.

La lectura ha sido, a diferencia de otras, tranquila, pausada y algo discontinua porque desde el primer momento tomé la decisión de que para sentarme a leerlo tenían que cumplirse tres condiciones:

1 Tenía que disponer de, al menos, 30 minutos.

2 No podía ser en la cama, porque tengo menos capacidad de subrayar y anotar cosas.

3 Tenía que estar "libre" de compromisos importantes en las horas posteriores, que impidan que continúe reflexionando lo que he leído una vez haya dejado de leer.

Me decidí a leer este libro por su aspiración de intentar transmitir enseñanzas ancestrales y aplicarlas al mundo de ahora.

Desde hace mucho tiempo y de forma recurrente y mayor intensidad conforme las máquinas se apoderan de nuestro intelecto y tiempo, bueno de la parte que cada uno le dejamos hacerlo, me llama la atención el poco tiempo que pasamos con nosotros mismos y la falta de espiritualidad generalizada de toda la sociedad.

En un mundo en el que lo que no se puede demostrar empíricamente no existe, a menudo la palabra espiritualidad genera rechazo en los demás. Bien por estar asociada a religiones más o menos mayoritarias, o por estarlo respecto a creencias poco "demostrables".

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es la puesta en valor de la espiritualidad que todos llevamos dentro y como, simplemente tomando conciencia de ella, podemos sacarle provecho en nuestro día a día y vivir nuestra vida plena y conscientemente.

Encontrar tiempo para el autoconocimiento y dedicar espacios y momentos para reflexionar deben ser la norma y no la excepción si aspiramos a nuestro bienestar personal, y que atender a cuidar nuestro Dharma, nuestro propósito, nos hará más felices y nos convertirá en personas plenas.

También me quedo con los beneficios que la meditación, la atención plena y la gratitud, tienen como herramienta para ayudarnos a combatir el estrés y la ansiedad de nuestro día a día. Estas prácticas, aunque puedan parecer antiguas y sólo aptas para "monjes" tienen un sorprendente poder de relevancia en nuestro tiempo, ofreciendo un antídoto contra la superficialidad, el materialismo y el estado de permanente .

En muchos momentos a lo largo del libro el autor te lleva a reconsiderar tus prioridades, a cuestionar tus creencias y valores, invitándonos a pensar en ellos y ayudándonos a tener un conocimiento profundo de nosotros mismos, como base para mejorar nuestra conexión con nuestro yo presente y con los que nos rodean.

Al final del libro hay un test de la personalidad védica en el que he obtenido como resultado que soy un "Guía".