Con motivo del apagón eléctrico del pasado 28 de abril, y derivado de mi espíritu curioso al intentar comprender, aunque fuera mínimamente, el tema de la distribución de la electricidad y el sistema eléctrico, conocí por casualidad la paradoja de Jevons.
Esta paradoja, formulada por el economista William Stanley Jevons en el siglo XIX describe cómo el aumento en la eficiencia de uso de un recurso no necesariamente reduce su consumo, sino que, paradójicamente, puede incrementarlo.
Aunque es una teoría que se formuló en el contexto del consumo de carbón para producir electricidad durante la Revolución Industrial, enseguida encontré similitudes con el contexto de la generación de información y contenidos en internet en la última década, y que en los últimos tres años se ha agravado enormemente con la irrupción de la IA generativa.
Demasiados expertos en IALa facilidad para producir contenido a través de modelos de LLM ha hecho que cualquiera con un blog, algún conocimiento de como utilizar estas herramientas de IA generativa, y algo de destreza en divulgación por redes sociales pueda convertirse en experto en casi cualquier cosa.
Ser experto en IA está de moda, pero aplica a cualquier cosa que podamos imaginar.
Un profesional experto se crea a lo largo de muchos años de estudio, conocimiento y experiencia. Algo que requiere tiempo, que es algo que los modelos de LLM no son capaces de generar.
No es posible que en tan poco tiempo haya habido tantas personas con autoridad para escribir de ello. Recuerdo el post que escribí sobre el libro de Kai-fu Lee "Superpotencias de la inteligencia artificial", que recomiendo leer detenidamente teniendo en cuenta el año en el que fue escrito.
La Paradoja de Jevons en la era de la IA generativaLa paradoja de Jevons aplicada a la información sugiere que, a medida que la IA reduce el tiempo, esfuerzo y recursos en la generación de contenido, la cantidad de información producida aumenta de manera exponencial.
La facilidad para producir contenido a través de estos modelos de lenguaje avanzados disparado la disponibilidad de información sobre cualquier tema. Y, sin embargo, lejos de reducir nuestro consumo derivado de la mayor calidad, la abundancia de información nos está generando parálisis por exceso de información.
Además, a medida que el porcentaje de contenido generado por IA crece, las fuentes de las que beberán los modelos tenderá con el tiempo a mermar su calidad.
Más información, menos conocimientoEn la Edad Media el acceso a la información estaba muy limitada a determinados estratos sociales. Esta limitación produjo que los avances en todas las materias se ralentizaran, derivados de la Menor generación de conocimiento.
Este conocimiento, "cocinado" a fuego lento a lo largo de los años por personas que estudiaban y profundizaban en las materias durante años ha sido la base del desarrollo tecnológico de nuestra sociedad.
Las herramientas de IA permiten generar artículos, informes, imágenes y videos en segundos, democratizando la creación de contenido. Esto que en teoría debería empoderarnos, genera el efecto contrario saturando nuestra capacidad de procesamiento cognitivo.
Como señala la paradoja de Jevons, el aumento en la eficiencia lleva a un consumo desmedido, no a una optimización. En lugar de consumir solo la información necesaria y de alta calidad, consumimos todo y nos enfrentamos a una avalancha de información entre la que es difícil discernir lo valioso de lo genérico, lo redundante, o incluso erróneo.
En el pasado, la escasez de información nos obligaba a ser selectivos, y a los productores a priorizar calidad sobre cantidad. Todo lo contrario que ocurre hoy.
El riesgo de la conformidadCon este escenario, la conformidad generalizada de la sociedad se convierte en un factor que destruye el espíritu crítico y desincentiva la producción de contenido de calidad, riguroso y útil.
Hoy lo queremos todo rápido, cómodo y accesible. Y esto no siempre es compatible, no sólo con el conocimiento en sí mismo, sino también con el proceso de asimilación y cuestionamiento del mismo que ha sido la base en la evolución del conocimiento de la humanidad.
Personalmente escribo estas líneas y este blog, no con ánimo de ser leído por muchas personas, sino por contribuir, aunque sea una gota de agua en el océano, con contenido generado por mí mismo, sin ayuda de ninguna tecnología, por lo que si detectas errores gramaticales u ortográficos en estos párrafos, te pido que no desconfíes de estas tecnologías, que en esto son muy precisas, y discúlpame porque serán 100 % culpa mía.