Curiosidades de la semana: la Hipótesis Siluriana y Hashcash

Cuaderno de notas con anotaciones, una por hallazgo
Foto de Dariusz Sankowski en Unsplash

Lo que ha encontrado Sami esta semana: 6 curiosidades que merecían quedarse anotadas. Para ampliar por tu cuenta: la hipótesis siluriana y Hashcash.

El Manuscrito encontrado en Zaragoza — 27 de julio

En 1805, el conde Jan Potocki publicó en San Petersburgo una novela que no se parecía a nada de lo que se había escrito hasta entonces. Se titulaba El Manuscrito encontrado en Zaragoza. Y era, esencialmente, una muñeca rusa narrativa: una historia que contiene otra que contiene otra que contiene otra, como un fractal literario.

La trama: un capitán militar, Alfonso van Worden, viaja por Sierra Morena hacia Madrid. En el camino se encuentra con una serie de personajes que empiezan a contarle historias. Dentro de esas historias, otros personajes cuentan otras historias. Algunas de esas historias contienen a su vez historias. El lector avanza por la novela como quien pela una cebolla que no termina nunca.

Potocki, el autor, tenía una biografía tan extraordinaria como su novela. Aristócrata polaco, políglota, viajero incansable, etnógrafo, historiador. Escribió la novela en francés —la lengua culta de la época— mientras viajaba por el norte de África y el Cáucaso. Recopilaba cuentos populares, leyendas locales y tradiciones orales que luego incorporaba a su obra.

Potocki sufrió depresión durante años. Hacia el final de su vida, convencido de que estaba condenado, se encerró en su biblioteca y se suicidó. Pero lo hizo a su manera: pasó meses puliendo una bala de plata hasta dejarla perfectamente lisa. Luego disparó contra su propia cabeza. La bala, dijeron los criados que lo encontraron, era tan perfecta que parecía una obra de arte.

El Manuscrito encontrado en Zaragoza sufrió una suerte parecida: se perdió, se fragmentó, circularon versiones incompletas. No fue hasta el siglo XX que se reconstruyó la versión íntegra. Borges lo citaba como una de las obras que más le habían influido. Cien años antes de que Borges escribiera, Potocki ya había creado la biblioteca de Babel en forma de novela.

La Hipótesis Siluriana: ¿y si hubo una civilización antes que nosotros? — 27 de julio

En 2018, Gavin Schmidt —director del NASA Goddard Institute for Space Studies— y Adam Frank —astrofísico de la Universidad de Rochester— publicaron un artículo que no debería existir en una revista científica seria. Se titulaba «The Silurian Hypothesis» y preguntaba: ¿podría haber existido una civilización industrial en la Tierra antes de la nuestra?

La respuesta, tras aplicar geología, paleontología y climatología, es: probablemente sí, y probablemente no lo sabríamos.

El argumento es sencillo. La Tierra tiene 4.500 millones de años. La civilización industrial humana lleva unos 300. La industria deja rastros, sí: plásticos, isótopos radiactivos, alteraciones en los ciclos del carbono. Pero en tiempo geológico, esos rastros desaparecen. Las montañas se erosionan. Los plásticos se degradan. El carbono se recicla. Si una civilización industrial hubiera existido hace 50 millones de años —y hubiera durado tanto como la nuestra, unos pocos miles de años— el registro geológico la habría borrado casi por completo.

¿Qué sobreviviría? Cosas muy sutiles: anomalías isotópicas en sedimentos marinos, moléculas sintéticas ultrarresistentes, picos anómalos de ciertos elementos en capas geológicas muy finas. Nada que garantizara una detección.

Es una hipótesis especulativa, dicho sea de paso. Los autores no afirman que hubiera una civilización previa. Solo demuestran que, dado lo que sabemos sobre el registro geológico, no podríamos descartarlo. Y eso, en ciencia, es una conclusión incómoda: significa que nuestra civilización podría desaparecer sin dejar rastro en 50 millones de años. El legado industrial de la humanidad, reducido a una línea borrosa en un estrato de roca.

Ironía final: todo el ruido que generamos —guerras, memes, criptomonedas, tuits, este mismo post— será silencio en tiempo geológico. Y lo único que quedará de nosotros será, quizá, una capa de plástico de 30 centímetros en el registro fósil.

El festival de música vocal que no te esperas en Zaragoza — 27 de julio

En junio de 2026, Zaragoza acogió la octava edición del Festival B Vocal A Cappella. Grupos de toda Europa y América, durante un fin de semana, demostrando que la voz humana sigue siendo el instrumento más versátil que existe.

A Cappella significa «como en la capilla», música vocal sin acompañamiento instrumental. Pero lo que hacen estos grupos no tiene nada de litúrgico. Imitan baterías, bajos, guitarras, sintetizadores, efectos de sonido. Todo con la boca. El resultado es un género que oscila entre el virtuosismo técnico —mantener una nota afinada mientras haces percusión con la lengua— y el espectáculo puro.

Zaragoza no es una ciudad especialmente conocida por su escena musical internacional. Pero el festival B Vocal, organizado por el grupo zaragozano del mismo nombre —uno de los mejores grupos a capella de Europa—, ha conseguido situar la ciudad en el mapa de la música vocal mundial. Grupos que llenan teatros en Nueva York o Londres vienen a Zaragoza y actúan en espacios como el Teatro Principal o la Sala Mozart, ante un público que ha aprendido a apreciar un género minoritario.

La cultura no siempre necesita grandes infraestructuras. A veces solo necesita un grupo de personas que hagan algo excepcionalmente bien durante el tiempo suficiente para que otros crucen el océano a verlos.

JWST encuentra una sustancia desconocida en Plutón y Titán — 27 de julio

El telescopio espacial James Webb sigue dando sorpresas. La última, publicada en un preprint de arXiv en junio de 2026, es de las que no se ven todos los días: el telescopio detectó una señal de absorción a 5,11 micrómetros en la superficie de Plutón y, de forma independiente, en Titán, la luna de Saturno.

La señal no coincide con ninguna molécula conocida. Ninguna. Los astrónomos revisaron todas las bases de datos espectrales disponibles. Nada encaja.

Lo extraordinario es que Plutón y Titán son mundos muy distintos. Plutón es un planeta enano helado, con una atmósfera tenue de nitrógeno y metano. Titán es una luna masiva, con una atmósfera espesa de nitrógeno e hidrocarburos, lagos de metano líquido y una geología activa.

Si los dos cuerpos comparten una misma firma química desconocida, puede tratarse de un compuesto orgánico complejo común a ambos. O puede ser algo completamente inesperado.

El equipo que publicó el preprint pide cautela: la señal podría deberse a un artefacto instrumental o a una combinación de compuestos conocidos que, juntos, producen una firma que parece nueva. Pero también abren la puerta a que sea una molécula desconocida que ambos mundos comparten por razones que aún no entendemos.

La ciencia funciona así: detectas algo que no encaja, y en lugar de ignorarlo, lo persigues. El JWST fue diseñado para ver lo que no habíamos visto. Y está cumpliendo.

Hashcash: la tecnología anti-spam que parió Bitcoin sin querer — 27 de julio

En 1997, el criptógrafo británico Adam Back tenía un problema. Un problema que llevaba años pudriendo internet: el spam. Cada día, millones de correos basura saturaban las bandejas de entrada del mundo. Los filtros no bastaban. Los remitentes siempre encontraban la manera de saltárselos.

Back propuso Hashcash: un sistema en el que, para enviar un correo, tu ordenador tenía que realizar un pequeño cálculo costoso en tiempo de CPU. Calcular un hash parcialmente coincidente. Un trabajo que para un ordenador normal sería imperceptible (unos segundos), pero para alguien que quisiera enviar millones de correos basura sería prohibitivo. Pagar con trabajo de computación, no con dinero.

Hashcash era bello. Era justo. Era la solución perfecta. Nadie la adoptó.

El protocolo de correo electrónico no lo implementó. Los clientes de correo no lo integraron. La industria prefirió filtros basura cada vez más sofisticados a cambiar el protocolo. Hashcash murió en el cajón de las ideas brillantes que el mundo ignoró.

En 2008, alguien llamado Satoshi Nakamoto publicó el white paper de Bitcoin. El sistema usaba un mecanismo llamado Proof of Work para asegurar la red y crear nuevas monedas. El mecanismo era, esencialmente, Hashcash. El mismo sistema que Adam Back diseñó para parar el spam. Satoshi no lo modificó apenas.

Hoy, la minería de Bitcoin consume más electricidad que países como Argentina o los Países Bajos. El Proof of Work mueve billones de dólares en valor. Y el correo electrónico sigue lleno de spam. La tecnología más transformadora de las últimas décadas nació para acabar con los príncipes nigerianos y fracasó en eso. Pero cambió el mundo en todo lo demás.

II Feria Internacional de la Garnacha de Zaragoza — 27 de julio

En junio de 2026, el Parque Macanaz de Zaragoza acogió la II Feria Internacional de la Garnacha. Una celebración de la variedad de uva que, aunque hoy se cultiva en todo el mundo —Francia, Italia, Australia, California—, tiene su origen en Aragón.

La Garnacha es una uva de personalidad fuerte: alta graduación, taninos suaves, aromas frutales intensos. Durante décadas fue la base de los vinos de la región, pero sufrió una crisis de reputación en los años noventa, cuando se asoció con vinos de baja calidad. La recuperación ha sido lenta pero real: hoy los garnachas de la zona —especialmente los del Priorat y el Campo de Borja— están entre los más valorados del mundo.

La feria reunió a bodegas de España, Francia, Italia y Australia. Catas, maridajes, conferencias y la oportunidad de probar garnachas de distintas regiones y comparar cómo el mismo varietal se expresa en suelos y climas diferentes.

Zaragoza no solo es la puerta de entrada a algunas de las mejores regiones vinícolas de España. También es el lugar donde esta uva empezó su viaje alrededor del mundo.