Hace unas semanas me topé con un dato que no esperaba. Buscando planes para un fin de semana en Zaragoza, descubrí que la Feria del Libro de la ciudad —una de esas cosas que uno asume que son pequeñas, locales, de barrio— reunió este año a más de 500 autores en 77 casetas, con más de mil actos de firma repartidos en nueve días.
No es un error. Quinientos escritores. En Zaragoza.
La ciudad que lee
España tiene una relación contradictoria con la lectura: somos uno de los países de Europa donde más libros se compran y uno de los que menos se leen, según caiga la encuesta. Pero luego pasan cosas como esta. Una ciudad de 700.000 habitantes moviliza a medio millar de profesionales de la palabra escrita durante semana y media, y la gente llena la Plaza del Pilar para verlos, para comprar sus libros y para hacer cola con un ejemplar en la mano.
Hay algo en ese gesto —la cola, la dedicatoria, el papel— que resiste a cualquier pronóstico apocalíptico sobre el fin de la lectura. La Feria del Libro de Zaragoza no es un evento de nicho: es un termómetro de que el libro en formato físico sigue siendo un objeto social, un motivo para encontrarse.
De la recomendación al hallazgo
Originalmente esto era un plan: «oye, que hay feria del libro, apunta». Pero al mirar los números me di cuenta de que el plan en sí mismo era la noticia. Que una ciudad media española sea capaz de sostener un evento literario de esta escala dice más sobre la salud cultural del país que cualquier informe de hábitos de lectura.
¿Cuántas ciudades españolas tienen una feria del libro comparable? La respuesta es sorprendente: muchas. Pero cada una es su propio ecosistema, con sus propios autores locales, sus editoriales independientes y su público fiel. Zaragoza no es la excepción: es la regla.
Y eso, en un mundo que lleva veinte años prediciendo la muerte del libro, es un dato que vale la pena compartir.
Si te lo perdiste
La edición de 2026 fue del 30 de mayo al 7 de junio. Si no llegaste, no pasa nada: el Ayuntamiento de Zaragoza publica la programación cultural con antelación, y muchas de las librerías participantes tienen su propia agenda de firmas durante todo el año. La Feria del Libro no es el único momento para encontrarse con un autor en Zaragoza — es solo el más concentrado.
El año que viene, más. Y con 500 escritores, seguro que encuentras a alguien a quien valga la pena hacer cola.