El antídoto para la anestesia tecnológica

Acabo de terminar de leer el libro, "Anestesiados", la humanidad bajo el imperio de la tecnología, de Diego Hidalgo.

Aunque es un libro que ya tiene unos años, y eso en tecnología es un mundo, sus reflexiones de fondo siguen vigentes, más si cabe todavía si tenemos en cuenta que han aparecido algunos agentes más, y otras amenazas que van en la línea.

El título del libro incide en cómo la sociedad en general nos hemos dejado anestesiar por los dispositivos digitales, a través de los cuales las grandes corporaciones tecnológicas norteamericanas han encontrado el medio para, de alguna manera, controlar la voluntad y la conducta de las personas al servicio de sus intereses económicos.

El autor pretende "despertarte" y te incita a tomar el control de tu conducta y relación con la tecnología.

Uno de los conceptos que más me han gustado es el que relaciona la penetración e interiorización de la tecnología en nuestras vidas con los diferentes estados de la materia.

Para el autor las tecnologías han pasado de sólidas (tecnología gsm), a líquidas (smartphone) y van camino de convertirse en gaseosas (wearables). Conforme avanzan los diferentes estados la tecnología se integra más y más en la vida de las personas, generando una dependencia cada vez mayor.

La adicción a la tecnología

Uno de los temas centrales del libro es la adicción a la tecnología.

En el libro se describe cómo todas las tecnologías relacionadas con el smartphone están diseñadas para ser adictivas. Utilizan principios de psicología conductual, como el sistema de recompensas, que es el mismo principio que subyace en los juegos de azar, como las máquinas tragaperras o las apuestas.

Cada vez que recibimos una notificación o un "me gusta", se libera una pequeña cantidad de dopamina en nuestro cerebro, generando un automatismo en nuestra conducta que nos lleva a revisar constantemente nuestros dispositivos de forma prácticamente inconsciente.

Esto en sí mismo no es malo. Sobre el papel, y en un plano teórico, todo lo contrario, ya que nos ayuda a estar mejor informados, mejora nuestra productividad evitando olvidos, etc.

Sin embargo, como en muchos ámbitos de la vida, la virtud está en la medida, y aquí es donde esta relación deja de ser positiva, pues se convierte en adicción en poco tiempo. El uso excesivo de la tecnología y las redes sociales está relacionado con aumentos en la ansiedad, depresión y problemas de salud mental de todo tipo, de lo que en los últimos años se están haciendo eco los medios de comunicación.

¿Los riesgos? para mí hay dos: la virtualización de las relaciones personales y la disminución de nuestra capacidad de concentración.

Virtualización de las relaciones humanas

En relación con las relaciones entre las personas , sobre todo, la normalización de un mundo virtual y perfecto que no existe, en el que las personas reemplazan sus relaciones personales con interacciones virtuales con entes virtuales, que quizá tampoco existan como los conocemos. Nos perdemos la esencia de las personas.

Eso que nos hace tan atractivos por nuestras virtudes, como por nuestros defectos, y que constituyen la esencia de lo que cada uno somos. Con todas nuestras contradicciones y defectos.

A día de hoy, y si la evolución en el uso de las redes sociales no se modifica sustancialmente los riesgos de que una parte de la población se aísle y genere serios problemas de salud mental crece exponencialmente.

Capacidad de concentración

Otro de los efectos negativos es nuestra capacidad de concentración. Sobre esto ya hice unas reflexiones anteriormente (link) por lo que mi sesgo al leer sobre esto es evidente, no obstante también fue el motivo por el que adquirí el libro.

La multitarea digital y la constante interrupción de las notificaciones de nuestros dispositivos disminuyen nuestra capacidad para mantener la atención en una sola tarea durante períodos prolongados. Esto afecta a la productividad laboral, y a nuestra capacidad para disfrutar de actividades que requieren atención sostenida, como la lectura o el tiempo de calidad con la familia.

También limita nuestra capacidad intelectual, y que es lo que nos ha hecho llegar hasta donde estamos hoy, "atrofiando" nuestras capacidades neuronales, gracias a las "ayudas" que nos proporciona la tecnología y que nos hace perder entrenamiento mental, capacidad de concentración, memorización, etc.

Podemos recuperar el control

La visión del autor, lejos de ser catastrofista es una llamada permanente a la acción aportando herramientas para demostrar al lector que se puede recuperar el control, y que el camino no es la eliminación de la tecnología o la vuelta a la caverna.

El ser humano tiene una capacidad de adaptación enorme y una inteligencia que le dan la opción de recuperar el control sobre su voluntad, utilizando herramientas tecnológicas de forma que sean eso, herramientas, y no apéndices electrónicos de las personas que se centren en eficientarnos y corregir nuestros errores e ineficiencias, que todos tenemos como seres vivos únicos e irrepetibles.

Para ello insiste una y otra vez en el libro que los ciudadanos necesitan conocer las tácticas utilizadas por las grandes tecnológicas para captar su atención y aprender estrategias para resistirse.

La principal táctica es el autocontrol y el establecimiento de límites claros sobre el uso de estos dispositivos y practicar hábitos digitales saludables.

El papel de los estados y las grandes corporaciones tecnológicas

En el libro insiste mucho en la necesidad de que los estados regulen a nivel nacional y supranacional, aunque es consciente de las limitaciones que tiene esto en plena batalla entre China y USA por la superación tecnológica y económica a nivel mundial, y que el considera como la principal dificultad.

En este contexto en el que los estados actúan al dictado de las grandes corporaciones (GoogleAppleFacebookAmazonMicrosoft), sólo los usuarios tenemos capacidad de revertir la situación.

Limitar nuestra cesión de datos y ceder nuestra vida para que sus algoritmos consigan sus objetivos empresariales es, hoy por hoy, la herramienta más eficaz.

La solución está en nuestra mano

Para mí este libro es una llamada a la acción escrita por un joven de menos de 40 años, que nos urge a despertar del letargo y la anestesia inducida por la tecnología, y aporta su visión y conocimiento dando herramientas al lector para asegurarnos de que somos las personas quienes controlamos la tecnología y no al revés.

Promueve un uso responsable de la tecnología, que no se desvirtúe de su verdadera condición de ayudante de las personas, de forma que ayude a enriquecer nuestras vidas en lugar de dominarlas.

Para ello aporta recursos, conocimiento, herramientas, ejemplos y casos de uso reales que pueden ayudar a cualquiera que lea el libro a tomar conciencia de todo ello, y decidir su propio camino en el uso de la tecnología.

PROMPT IMAGEN DESTACADA: Un grupo de personas de diferentes edades, estratos, razas y condición económica utilizando sus dispositivos móviles mientras un ser superior los vigila y los manipula