El pasado mes de junio tuve la ocasión de conversar con un cliente y amigo, que me resultó reveladora y me provocó un profundo cambio interno: comencé a correr. Sí, a correr, o a practicar running como se dice ahora.
Reconozco que nunca ha sido mi actividad deportiva favorita. Es al aire libre, lo cual para mí es positivo.
A lo largo de mi vida he tenido rachas en las que he corrido con cierta regularidad, otras que mi práctica deportiva no ha incluido ninguna sesión de correr, y algún que otro momento puntual sin mucho recorrido ni constancia en el tiempo.
Esta vez sentí que era diferente.
Me descargué una aplicación de running para el teléfono, rescaté del trastero mis zapatillas de correr y comencé a leerme el libro de Haruki Murakami, "de qué hablo cuando hablo de correr".
He de decir que era el primer libro que me leía de este autor, a pesar de que en las estanterías de casa tengo a mi alcance algunas de sus principales novelas.
De qué habla cuando habla de correrEste libro no es un libro al uso de los que escribe el autor.
No es una novela, sino más bien una especie de recopilación de reflexiones en torno a esta actividad deportiva que tanto ha marcado su existencia, y que entremezcla con episodios autobiográficos, en los que el autor "abre" parcialmente su alma y deja que el lector conozca algo más a la persona, especialmente en su condición de deportista, de lo que se le reconoce como escritor.
Al final del libro sólo puedo decir que de lo que habla el autor cuando habla de correr, es simplemente de correr. Sin más pretensiones, artificios ni aspiraciones intelectuales.
Una actividad saludable, en torno a la que organizar su existencia y que le sirve de válvula de escape, de espacio íntimo para reflexionar, de momentos de desconexión del mundo y de conexión consigo mismo, que en su caso, además, le ayudaba a ser mejor escritor.
En definitiva una actividad sin la que la persona no se habría convertido en lo que es. Quizá seria otro tipo de escritor, o no se dedicaría a escribir, pero lo que sí es seguro es que no sería lo que es hoy.
Porque se decidió a hacerlo, lo hizo, y eso forjó su carácter, su vida, y probablemente también su obra literaria.
De qué hablo cuando hablo de correrEn realidad no tengo motivos para correr, ni siquiera se si seré capaz de hacerlo de forma constante durante mucho tiempo, ni a dónde me llevará esto.
Mentiría si dijera que no he pensado en correr una maratón, porque siempre me gusta que mis aspiraciones sean máximas. Aunque tampoco busco llegar a mis límites físicos. Más que metas a las que llegar, me planteo resultados a los que NO quiero llegar. Y llegar a detestar la actividad no es un resultado al que aspire.
Hoy, ahora, en este preciso instante se que mañana iré a correr, y que en 10 días correré mi 3ª carrera de 10K. Más adelante ya veremos.
Yo cuando hablo de correr, sólo hablo de correr. Y al igual que le pasaba a Murakami cuando comenzó, tampoco puedo imaginar a donde me llevará esto.