Comunicación, confianza y respeto

La fórmula del trabajo en equipo

El trabajo en equipo se ha consolidado como una de las principales habilidades en los entornos profesionales modernos, especialmente en contextos que requieren la coordinación de múltiples tareas y disciplinas.

A tenor de lo que las personas manifiestan en sus currículums, entrevistas de trabajo y cartas de presentación parece que una inmensa mayoría de los candidatos son buenos trabajando en equipo, y sin embargo en la realidad empresarial el trabajo en equipo, al menos las realidades que yo he visto, no es tan habitual.

Existe, sin duda, y cuando "emerge" muestra su potencia siempre. Lo he visto en muchos de los sitios en los que he trabajado. Aunque la realidad es que representa a un número de trabajadores y equipos porcentualmente muy inferior al que sería deseable.

Leyendo curriculums, blogs personales o descripciónes de perfiles de redes sociales, parece que el trabajo en equipo es como el nivel medio de inglés. No todo los tienen, pero casi todo el mundo lo pone porque asumimos que es el nivel que todos alcanzamos en el colegio, o porque se supone que sencillo de conseguir suscribiéndonos a una app.

Trabajar en equipo requiere que los miembros de un grupo tengan valores y actitudes como la comunicación efectiva, la confianza y el respeto a la diversidad de habilidades y perfiles. Valores que si bien es cierto es fácil ver en las relaciones de personas a nivel individual, visualizarlo a nivel de equipo es más complicado.

La comunicación como base del trabajo en equipo

Uno de los mayores retos en la gestión de un proyecto complejo, es garantizar que todos los miembros del equipo estén alineados en objetivos, responsabilidades y plazos.

La comunicación efectiva es el engranaje que mantiene el flujo de información fluido, evita malentendidos y facilita la resolución de problemas.

Utilizar herramientas digitales para compartir la información es muy útil, aunque es preciso definir una estrategia y metodología de uso asumida por todos los integrantes del grupo para ser eficaz.

Estas herramientas permiten organizar tareas, crear espacios de colaboración para compartir y editar documentos en línea, fomentar un espacio donde todos los miembros puedan expresar sus ideas y preocupaciones.

En definitiva, tener un lugar en el que poder estar permanentemente conectados, disponiendo de la información en tiempo real para que todos puedan valorarla y discutirla en aras de que, entre todos, se puedan tomar las mejores decisiones.

Construyendo confianza en el equipo

La confianza es un componente esencial en cualquier equipo de alto rendimiento.

Dividir las tareas equivale a repartir responsabilidades de cara al cumplimiento del objetivo común, lo que requiere confianza plena en los compañeros, de los que no se presupone su compromiso, porque se sabe que es máximo y nadie duda de ello.

Sabemos que cada persona aportará lo mejor de sí, y eso permite a cada uno poner el foco en sus responsabilidades sin tener que preocuparse de otras cuestiones en las que quizá tenga menos experiencia o capacidad de resolución, además de que fomenta un ambiente laboral positivo y motivador.

La confianza genera sensación de pertenencia al grupo y desarrolla un sentimiento de apoyo y hermandad que, en momentos de dificultad, genera una respuesta inmediata del resto de compañeros para ayudar a superar las dificultades, contribuyendo también de esta manera a que el resultado global no se vea afectado.

El respeto como estrategia

La diversidad de habilidades es otro factor clave que impulsa el éxito de un equipo. Cada miembro aporta una perspectiva única, basada en su formación, experiencia y capacidades individuales. Esto permite abordar los desafíos desde múltiples ángulos y encontrar soluciones innovadoras.

Combinar perfiles diversos permite adoptar una perspectiva 360º en el diseño, planificación y ejecución de cualquier proyecto, que fomentan el diálogo y adopción de decisiones consensuadas, validadas y asumidas por todo el equipo.

Este proceso implica participar en reuniones en las que las ideas van y vienen, se aceptan y se desechan, y todos aceptan que sólo son ideas, que no tienen propiedad ni implican de forma implícita ataques a sus promotores, sino que sirven al bien común, que es lo que lleva a todo el equipo a impulsar los proyectos con determinación hacia el éxito.

Para mí el trabajo en equipo es mucho más que una suma de esfuerzos individuales, es un proceso dinámico que requiere una comunicación constante, una confianza sólida y el máximo respeto entre los miembros para alcanzar el máximo potencial como grupo.

En mi trayectoria he tenido la suerte de formar parte de muchos equipos. En todos ellos hubo resultados dispares. Unas veces éxitos, otras fracasos y en algunas ocasiones resultados neutros.

Pero tras cada proyecto, en todos ellos, sin excepción, y sin tener en cuenta el resultado, siempre se han cumplido dos premisas: todos hemos aprendido y en todas las ocasiones el equipo ha salido reforzado.