En busca del sentido: Lo que Ogimi nos enseña sobre vivir de verdad

Paisaje místico de la aldea de Ogimi en Okinawa, Japón - el pueblo de la longevidad
La aldea de Ogimi, cuna del ikigai y la longevidad japonesa

A veces, la vida moderna nos lleva a todos a la rueda del hamster: corremos mucho, pero no llegamos a ningún lado. Por eso, asomarse a las páginas de "Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz" ha sio para mí como un verdadero placer que he desgustado en cada página con las anécdotas y lecciones de vida que se extraen de sus páginas.

Francesc Miralles y Héctor García nos llevan de la mano a Okinawa, la "isla de la longevidad", para presentarnos a personas que no conocen la palabra "jubilación" (literalmente, no existe en su vocabulario). Ellos viven con su ikigai, esa "razón para levantarse por la mañana".

"El ikigai es el arte de envejecer siempre joven."

Lo más hermoso del libro no es solo la teoría, sino el respeto con el que retrata a los ancianos de la aldea. No los vemos como ancianos, y lo hacemos con cierto aire de condescendencia, sino como maestros de la presencia. Ellos han entendido que la felicidad no es un destino, sino el combustible que les mantiene vivos.

Tres lecciones de un habitante de Ogimi para el mundo de hoy

Si pudieras sentarte a conversar con uno de los abuelos de la aldea, probablemente te miraría con ojos curiosos, te ofrecería una sonrisa llena de arrugas sabias y te daría estos tres consejos:

1. "No llenes tu estómago, sino tu corazón" (Hara Hachi Bu)

En nuestra cultura del exceso, siempre queremos más. El habitante de Ogimi te diría: "Come hasta que estés lleno al 80%". Pero esto va más allá del plato. Es una invitación a dejar un espacio vacío para que la vida nos sorprenda, a no saturar nuestra agenda ni nuestros sentidos.

2. "Tu comunidad es tu red de seguridad" (Moai)

Hoy vivimos conectados a pantallas pero desconectados de los vecinos. En Okinawa, el Moai es un grupo de amigos que se apoyan de por vida. El consejo sería: "No intentes caminar solo. Cultiva tus amistades como si fueran un jardín; riégalas cada día, porque en los momentos de tormenta, ellos serán imprescindibles para tí".

3. "Busca la belleza en lo imperfecto" (Wabi-sabi)

Vivimos obsesionados con la perfección y el éxito inmediato. El anciano japonés te recordaría que solo lo imperfecto y lo efímero es verdaderamente bello. "No sufras porque las cosas cambian o envejecen. Aprecia la grieta en la taza y la arruga en tu piel; ahí es donde reside la historia y la verdadera esencia de quién eres".

El mensaje central de Miralles es que el Ikigai no es algo que se encuentra, es algo que se cultiva. Está en los detalles pequeños: cuidar el huerto, tomar el sol, charlar con un amigo o simplemente hacer lo que amas con una entrega total.

"La vida es pura presencia, un flujo continuo en el que debemos dejarnos llevar."